Hundida me siento.
No siento que haya hecho las cosas mal, o al menos no tan mal.
Y aún así no siento diferencia anímico.
Sigo con la misma asfixia que sentía desde hace meses, incluso ahora siento mi cuello más apretado que antes.
Siento como de a poco el corazón se me va cayendo, pedazo en pedazo. Y tomo los pedazos, en el proceso me corto las manos, pero logro unirlo nuevamente. Y basta un golpe para volver a hacerlo trizas. Y vuelvo a hacerlo.
Tomo. Corto. Pego. Uno. Golpe.
Y es cuando me pregunto. ¿Para qué todo ese proceso?
Antes las cosas eran como eran. Lo hacia porque pensaba que sin corazón no podía avanzar, que era algo importante. Pero si lo destruyen, es porque no es tan improtante que este ahí. Sino, tendrían más cuidado con él.
O es solo que se olvidan que los golpes pueden llegar a quebrar el corazón de alguien.
El problema es que ya no hay más trozos, esos trozos se hicieron polvo.
Luego me preguntan porque soy tan fría.
Luego me preguntan porque soy tan estructurada.
Luego me preguntan porque soy tan cerrada.
Y no se han preguntado... ¿qué he hecho yo para que sea así?
O quizas el diagnóstico de mi madre no era tan errado, y realmente el problema soy yo. Y los demás tienen razón para quebrarme el corazón, o incluso el derecho. Porque soy yo la ciega, y que no quiere escuchar y que no quiere entender.
Que estoy mal.
No quiero entender que los demás tienen la razón absoluta.
Que soy cobarde.
Que me arrodillo y abrazo las piernas para sólo llorar.
Y que no hago nada.
Y de paso que no tengo el valor para tomar decisiones.
Yo no quería nada.
Solo una persona que me escuchara, porque nunca me he sentido escuchada.
Solo quería que alguien volviera a poner su mano sobre mi espalda y darme animos.
No quiero soluciones, porque yo ya tomé una postura y creo poder aguantar hasta el final. Aúnque eso signifique millones de rabiertas. Decidi seguir aca.
Yo lo único que quería era volver a tene run apoyo cercano. Un apoyo de verdad.
Lo perdí hace más de 4 años, 4 años este 12 de marzo.
Un apoyo y amor incondicional.
Porque ella sabía que yo soy fuerte, o quizas no lo soy. Pero soy lo suficientemente testaruda para no dejarme rendir.
Ella lo único que hacia era darme la mano y atender mis heridas cuando me las hacia en el proceso. La herida cerraba sola. Pero un beso y un parche curitas ayudaban a no sentirme sola.
Pero ahora, como se usa un parche curitas para ponerselo esto en el alma.
Me ayudaban a pensar que no estaba sola.
Pero ahora es cuando más sola me siento.
Y se supone que este minuto debería de estar más acompañada.
domingo, 11 de enero de 2009
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